Aunque ya hace casi dos meses que no publico ninguna “senderitis”, pero esto no quiere decir que no haya “pateado” por los campos de Dios … aunque he de reconocer que “entre pitos y flautas” si que he estado varias semanas a “pies quietos” … pero bueno, se ha hecho lo que se ha podido (o lo que me han dejado, que viene a ser lo mismo). Hoy os mostraré un paseo por un monte cercano a Moralzarzal:
SUBIDA AL CERRO DEL TELÉGRAFO
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El cerro de “Cabeza Mediana” más conocido como Cerro del Telégrafo, es una loma aislada de mediana altura (1330 m.) con un desnivel a salvar de más de 350 m. pero que se realiza de forma suave y prolongada, pero vayamos por partes.
Saliendo del pueblo de moralzarzal por su parte Norte, por la calle Barrio de Arriba (vamos, la equivalente a nuestra Calle Arriba), vemos un camino que nos lleva a los depósitos de agua que abastecen al pueblo. Desde allí y tras saltar una verja nos encontramos ya en los terrenos de este cerro, que es a su vez coto de caza municipal y monte de utilidad pública.
Como comenté con anterioridad la ascensión se hace suave pero prolongadamente por unas pistas muy bien acondicionadas con árido proveniente del machaqueo del granito (piedra por excelencia de la zona). Aunque la ascensión sea en general suave, las primeras rampas son descorazonadoras, ya que éstas si que tienen unos buenos porcentajes y desmoraliza creer que todo el camino es igual, pero a escasos 1,5 km de mi partida (mi casa) esta se suaviza dejándote tiempo para contemplar el espectacular bosque de pino carrasco en el que nos adentramos, habrán oído alguna vez eso de “los árboles no te dejan ver el bosque” … pues aquí cobra pleno sentido esa frase.

Enseguida nos encontramos al borde del camino con una sucesión de fuentes:

La primera es la “Fuente de la Casa del Guarda”, llamada así porque en las proximidades se encontraba una casa donde, como os podréis imaginar, vivía el guarda forestal de este lugar.

A continuación tras pasar una zona con mucho zigzagueo, vemos la “Fuente del Gurugú”, llamada así por estar junto a una antigua cantera de granito, bastante importante en la zona, que tiene el mismo peculiar nombre.

Muy cerca se haya la “Fuente del Vivero”; esta recibe el nombre de un antiguo vivero de reforestación arborícola, ya que en el 1986 se produjo un gran fuego en la zona y hubo que repoblar buena parte del bosque.

No muy lejos (en realidad creo que todas estas fuentes “beben del mismo venero) se haya la última de la fuentes del recorrido: la “Fuente del Retén”, construida por (o para) el equipo de hombres que destinados a apagar es citado fuego, según reza en una lapida de piedra sobre esta.

Desde aquí el entretenimiento es doble: por un lado el disfrutar de las vistas paisajísticas, que hasta llegar a la cumbre son cada vez más espectaculares; y por otro observan la numerosa fauna existente en el lugar: a diario se ven conejos, perdices y otras aves más comunes como urracas o carboneros, pero hay un animal que aunque llegó a desaparecer de esta sierra madrileña, ha sido repoblado en estos lugares, son los corzos, de los cuales tuve la oportunidad de ver una pequeña manada, pero como suele ocurrir, el día que los ví no llevaba la cámara (después ya he subido dos veces más con cámara y ni rastro de los animalitos …).
A menos de 500 m. de la cima, me aproximo a un saliente natural donde hay unas vistas espectaculares, tanto de la Sierra Norte, como de los pueblos que la conforman y sus pantanos:

En la foto anterior vemos el pueblo de Navacerrada, con el embalse del mismo nombre que divide al pueblo en dos y detrás una vista parcial de esta sierra, donde se puede apreciar a la derecha los picos de “La Bola del Mundo” (donde se encuentra uno de los mayores repetidores de España, si no es el mayor) y “La maliciosa” (ambos de más de 2.200 m de altitud)

En esta otra se aprecia el pantano de Manzanares el Real, el pueblo homónimo y varias pequeñas poblaciones y urbanizaciones como Mataelpino, El Boalo (que no “el bolao”), Cerceda y Becerril de la Sierra (entre otros).

Si se sigue subiendo, ya en poco más de 5 minutos estamos en la cumbre, marcada por este vértice geodésico que marca el punto más alto del Cerro del Telégrafo (1330 m), que es el edificio que vemos detrás (y a continuación).

Este Telégrafo Óptico (también llamado Heliógrafo, por utilizar los rayos de sol), como se puede observan en la fotografía, domina todo el valle y por tanto está ubicado en un lugar estratégico para las comunicaciones. Pertenece a una red de torres telegráficas que se construyeron en España en el siglo XIX (concretamente éste fue construido en 1841, aunque ha sido recientemente restaurado), cuyo fin era transmitir mensajes de la corona o de Estado a las provincias, usando para ellos un código basado en los reflejos que el sol daba en la bola de bronce y la colocación de las palas de la torre ¿curioso verdad? … lógicamente el sistema se abandonó cuando apareció el telégrafo eléctrico o Morse.

El descenso se puede realizar por el mismo lugar o por otras alternativas, pero no ofrecen nada destacable (al menos las que he recorrido), así que terminaremos aquí la “senderitis” de hoy, esperando como siempre que haya sido de vuestro agrado el paseo.