Ya hacía tiempo que no escribía nada de estos seres que habitan la capital del reino, ni de sus extrañas costumbres, pero la “actualidad” por un lado y la falta de inspiración para este tipo de entradas han hecho dilatar la espera. Vamos allá con una nueva entrega:
Estos madriles ... VI: EL AGUA Y EL PAN:
Alardean los madrileños (y tienen cierta fama por la zona centro) de poseer dos joyas dentro de los alimentos básicos y necesarios:

Una es
el agua, con la cual comparto su opinión, sinceramente el agua de Madrid es bastante insípida (como tiene que ser), suave y agradable, pero la de Hoyo de Manzanares (pueblo donde resido) es aún mejor, desconozco la procedencia de ésta ya que pantanos no hay en el término municipal (que es pequeño y me lo tengo completamente “pateao”), así que posiblemente sea de pozos, de cualquier modo he de reconocer que está “mu rica”.
A modo de reseña, como contrapartida, las peores aguas que he probado son por este orden:
4ª peor: La de Marbella, después de estar 4 años trabajando por aquella zona decidí comenzar a beber agua embotellada, sobre todo cuando ponían a funcionar la Planta Desaladora ... ¡vaya agua más basta!.
3ª peor: La de Sevilla: al menos cuando estuve estudiando allí (ya hace más de 10 años) coincidió con una época de fuertes sequías y se vieron en la necesidad de tratar agua del Guadalquivir ... vaya “peste a charco” que tenía ese agua, pero como éramos estudiantes sin un duro, no teníamos otra opción que beber “eso”.
2ª peor: La de La Antilla, pero no la de ahora (que es prácticamente la misma que la de Valverde, es decir del Chanza y tratada por Giahsa), me refiero a la de los primeros veranos que pasé allí (de esto si que ha llovido): con deciros que el agua salía totalmente blanca, como un puchero, tenías que esperar un par de minutos a que se pusiese transparente en el vaso, pero lo peor no es eso, después al tragarla era súper áspera, sentías como arenilla bajando por la garganta y con un sabor a cloro tremendo. Recuerdo que un día fueron a pasarlo con nosotros los “SajurbaC Brothers” y no hacían más que decir: “¡echarle un poquillo de agua al cloro!”
1ª La peor: Tan mala era que ni siquiera llegué a probarla: En el viaje de COU estuvimos un día en Santa Cruz de Tenerife y en un bar pedimos agua, a lo que el camarero nos respondió que no se recomendaba su consumo (posiblemente fuese algo temporal, aunque no lo puedo asegurar) así que en su lugar nos puso un agua carbonatada ... ¡vaya cosa más mala, chiquillo! ... agua con sabor a bicarbonato, aunque no hay mal que por bien no venga, nos dimos una buena de reir porque aquello no había quién se lo bebiera, la tuvimos que dejar y pedir unas Coca-colas.

El otro bien del que se sienten orgullosos es
del pan, pero aquí no puedo compartir su opinión, más bien todo lo contrario, os expongo mis motivos:
- El pan en sí tiene buena presencia, pero al “meterle mano” parece que está inflado, es todo aire, con una miga muy suelta que cuando te levantas de la mesa parece que han estado comiendo cerdos ahí, por la cantidad de migajones que hay sobre el mantel.
- Tostado es aún peor, cuando le “hincas el diente” se te deshace en la boca, el “bocao se quea en ná”, ¡parece que estás comiendo arena! ... y para colmo, si el pan estaba congelado, el problema lo tienes aún antes, no puedes ni untarle la mantequilla porque se te “esborona toíto”.
- Pero voy más allá, a los churros le pasa lo mismo, ya los he probado en varios sitios (todos fríos, por supuesto) y les ocurre exactamente lo mismo que al pan, parece que están hechos de arena en lugar de harina; no sé, como si usasen otro cereal en lugar de trigo, o tal vez sea una harina tan refinada que “se pasan”.
- Soy incapaz de encontrar una panadería con un pan decente, lo he intentado en todas las de Hoyo, y en algunas de Torrelodones, Colmenar Viejo, Las Rozas y Madrid Capital, pero sin éxito, con deciros que el pan que suelo comprar es el del Mercadona, que aunque tampoco sea “pa tirá cohetes”, al menos se parece al que venden en el Merca de Valverde y ya estoy acostumbrado a él. La otra opción es el pan de molde, que por triste que sea, es el que mejor aguanta la congelación y para las “tostaillas” viene muy bien.
En su defensa he de reconocer que “la decadencia del pan” no es exclusiva de Madrid, sino más bien algo global, en todas partes el pan de hoy no tiene nada que ver con el que teníamos hace 20 años … ni en Valverde nos libramos, recuerdo cuando en el colegio (Menéndez) nos dejaban salir en los recreos para comprarnos un “naranjito” en la panadería de “Rite-Peteco” de la esquina del Valle de la Fuente, recién hecho, aún templado, nos lo comíamos “a palo seco” sin un cacho de chocolate “ni ná pá enrreá” y estaba riquísimo ... ¡anda!, haz la prueba ahora, cómete una viena sola a ver que te parece.
Pero al menos, en general por toda Andalucía, si quieres un buen pan lo encuentras, hay panaderías que te hacen unos panes “catetos” buenísimos (payés, serranos, moreno ... ó cómo quieran llamarlos) y siempre queda la sierra, donde aún hay panes cocidos en horno de leña ...
¡¡¡ IGUALITO !!!