Como os adelanté la semana pasada, estaba frito porque hubiese un fin de semana con buen tiempo para prepararme la mochila y echarme al monte (siempre se ha dicho que “los cabras tiran pallá”). También os dije que quería repetir una excursión que hice allá por el mes de Noviembre con “Mipapi”, en la que no nos acompañó tanto la climatología, por eso verán fotos de dos días distintos pero de una misma ruta (además las hice casi calcadas):
CERCEDILLA – SEGOVIA (3ª Etapa del Camino de Santiago Madrileño):


Tras dejar el coche aparcado en las inmediaciones de la estación de tren de Cercedilla, tomamos rumbo “Las Dehesas”, dirección Norte y en constante, aunque aún suave, ascenso, de hecho a poco más de un km de la salida encontramos este indicador de altitud y cuando alcancemos el puerto estaremos a 1.796 m.; alcanzados en escasos 8 km de recorrido, nos da una pendiente media de más del 7,5 % … y eso es la media porque hay unas rampitas en el Camino Romano que no se las bestias de la época cómo las subían … creo que este es otro ejemplo de que no solo los hombres nos hemos “amariconao” …



Tras hacer el recorrido del Camino Romano de la Fuenfría (ya clásico en este nuestro blog ver entradas: nocturna, diurna, Schmid), alcanzamos el citado puerto, cubierto por las nieblas el día de Noviembre y el pasado Sábado aún con restos de nieve que el agua no se ha podido llevar (al fondo el pico Montón de Trigo).

Dejando atrás el Puerto, comenzamos el descenso a veces por la denominada Carretera de la República y, dónde éste aún se conserva, por el Camino Romano de Antonino, que unía las ciudades romanas de Segovia y Meaccum … bueno, léanlo ustedes mismos en el azulejo que observa “Mipapi”.

En esta ocasión el monte estaba espectacular, escurriendo agua procedente del deshielo por todos los barrancos y con la bonita estampa de ver las cumbres aún nevadas, valga como ejemplo esta vista de Peñalara en un hueco entre el bosque de pinos:


No llega a la media hora de descenso cuando nos encontramos con la Casa Eraso, tambien llamado Pabellón de Casarás; solo os comentaré que era una mansión de descanso de reyes, pero a quién le pique la curiosidad puede ampilar la foto y leer el azulejo de rigor; … está bien … seré más concreto: “me encontré”, porque el día que fui con “Mipapi” no pudimos ver más que la intensa niebla y el cartelito goteante:

Como siempre, para evitar suspicacias y abrir los ojos a incrédulos, me “autoarretraté” para que quede constancia de mi paso por aquí. Los restos que se ven son la mencionada Casa Eraso:


Continuando nuestro camino, a poco más de un kilómetro llegamos a la Fuente de la Reina, que en esta ocasión iba “a boca llena” pero hace apenas dos meses no nos paramos ni a llenar la botella porque el chorrito que salía era minúsculo y desesperante.
El recorrido sigue en descenso (con una pequeña subida llamada La Camorca) y cruzándose varias veces ambos caminos (Pista Forestal “Carretera de la República” y Camino Romano de la Fuenfría) que discurren como haciendo ochos. En el último cruce entre ambos (ya la pista se dirige hacia el pueblo de Valsaín), cuándo ya llevo más de tres horas sin descansar, sobre lo que parece un depósito de aguas o una gran arqueta, me dispongo a dejar caer todo el peso de mi cuerpecito sobre mis posaderas (que pa eso están), descansar un poco mis sufridos “pinrrelitos” y retomar algo de energías a base de zumito y galletas Príncipe de “Pekelá”.

Realmente, lo más duro y bonito del camino lo hemos dejado atrás, la Sierra de Guadarrama va quedando a nuestras espaldas, mientras por delante se empieza a abrir a nuestros piés la llanura de la Submeseta Norte, la imagen anterior es buena muestra de ello; además en ella se aprecia, a la izquierda, Segovia, principalmente el campanario de su catedral.

Una vez llegados al llano, en un cruce de caminos encontramos los restos de otro antiguo caserón, es la llamada Venta de Santillana (para más información lean el cartelón…)

Ya nos encontramos realmente cerca de nuestro destino, atravesando las vías del tren, nos percatamos de que las instalaciones eran realmente nuevas y un lugareño nos comentó que eran las vías del nuevo AVE y que aquellos túneles que se abren allí, discurren durante más de 30 km bajo tierra atravesando todo el Sistema Central … “pa que van a andá con tonterías” …

Entrando ya en la Ciudad, miro hacia atrás y entiendo (ahora si), por qué llaman a ese cordel montañoso (que tengo ganas de echarle mano este verano) “La Mujer Muerta” … aunque yo más bien la llamaría “La Preñá” …

Tras casi 6 horas y sin apenas descansar me encuentro en las puertas de Segovia, alcanzo la primera rotonda donde hay un monumento al pastoreo (al fonto la Catedral) y cerca de ésta llegamos a la puerta de verdad, la llamada “Puerta de Madrid”:

Junto a ésta está la estación de Cercanías y allí nuestro fin de etapa … esta es la segunda vez que llego a Segovia y me pregunto yo ¿No tenía esta ciudad algo digno de visitar? … “¡anda al coXX!, otro día será que estoy reventaíto” … (las navidades están pasando factura).